España, pruebas de choque con cadáveres!


Esta semana, han dado comienzo unas pruebas de impacto pioneras en España con cuerpos humanos donados a la ciencia. ¿Quieres saber por qué se produce este cambio de ‘dummies’ por cadáveres en los tan conocidos ‘crash test’?

Esta misma semana, la Universidad de Zaragoza se ha convertido en uno de los siete centros en todo el mundo en los que se lleva a cabo un cambio de dummies por cadáveres en crash test. Se trata de una investigación a nivel global en el que es el reto más importante de la industria del automóvil para este siglo: eliminar las muertes en carretera por completo, algo que a mi parecer aparte de la seguridad de los coches depende de nosotros mismos, ya que un accidente a 200km/h de momento es complicado conseguir que salgamos ilesos, a no ser que estemos montados en un Formula 1.

Los sistemas de seguridad pasiva podrán hacer gran parte de este trabajo, pero todavía faltan por idearse algunos, así como mejorar la capacidad de los vehículos para absorber la energía de los impactos. A los fabricantes les encanta hablar de los grandes avances alcanzados en esta materia, como las estructuras de deformación programada, el cinturón de tres puntos o los airbags, pero ponen muchas más reticencias a la hora de contar con pelos y señales cómo los han conseguido. Si eres una persona sensible, mejor no sigas leyendo, porque este post va de cómo los crash test con cadáveres han ayudado a incrementar la protección que ofrecen los coches actuales. 

Antes de que las cámaras de alta velocidad, la informática y la simulación por ordenador fueran inventados, la única manera de ver qué pasaba en un accidente era provocarlo. Y si querías medir las consecuencias para los ocupantes, tenías dos opciones: emplear seres humanos muertos o vivos. El primer crash test dummy fue inventado por Samuel W. Alderson en 1949 cuando a este doctor que trabajaba para las fuerzas aéreas le prohibieron seguir prestándose él mismo para comprobar hasta qué fuerzas G era capaz el cuerpo humano de resistir en una desaceleración.


Su primer dummy fue llamado ‘Sierra Sam’, pero su uso en la industria del motor no se inició hasta finalizada la década de los 50, tras la insistencia sobre su utilidad. Los dummies no se generalizaron hasta los 70, cuando empezaron a ser producidos en masa. Hasta ese momento, era normal que los fabricantes y centros de investigación se usaran cadáveres a cambio de dummies en los crash test.

Hoy, estos muñecos han avanzado tanto como la tecnología en los últimos 30 años, pero siguen siendo reproducciones de arcilla, goma, plástico y metal de un cuerpo constituido en un 80% de agua y sustentado por un esqueleto óseo. En los ensayos comparativos entre un dummy y un cadáver, las diferencias en la dinámica del impacto de uno y otro, así como la variabilidad de las consecuencias, quedan patentes gracias a las cámaras de alta velocidad. Así, que hay que recurrir a lo más parecido que existe, en su composición a un ser humano vivo: uno muerto.

Debido a los requerimientos sanitarios, éticos y legales que esta clase de pruebas exigen, ni siquiera los fabricantes de automóviles suelen llevarlas a cabo, aunque haya habido extensos estudios de marcas como Ford que, incluso, en el pasado han llegado a negar su participación directa en “semejantes programas”. Por la repercusión que podía causar utilizar cuerpos para, en simples palabras, estrellarlos.



En todo el mundo hay solo siete centros autorizados para manipular cuerpos humanos en pruebas de impacto, todos ellos institutos universitarios. El primer lugar en el que se empezaron a llevar a cabo fue la Wayne State University en el mismo estado de Michigan en el que los grandes fabricantes de coches de EEUU tienen su sede. De hecho, la Wayne State University (WSU) mantiene bastantes estudios en los que cadáveres humanos se emplean en trabajos patrocinados por firmas como Delphi o Ford.

Los crash test con cadáveres en España, son parte de una investigación pionera a nivel mundial. Tanto, que en Europa solo había dos centros que pudieran llevar a cabo estos experimentos. El Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón ha puesto en marcha un programa de dos años de estos ensayos con personas que donaron su cuerpo a la ciencia, para mejorar los sistemas pasivos de seguridad.

Un gran paso al frente para la industria del motor de la región y de todo el país, puesto que esto permitirá agilizar o arrancar otras investigaciones que hasta ahora solo podían validarse en EEUU. El objetivo es, avanzar en la comprensión de la cinemática tridimensional de la columna vertebral ante impactos laterales y oblicuos. En unos meses, tendrán listos los primeros resultados de los primeros crash test con cadáveres en España. A partir de entonces, quizá podamos ver buscando empleo a miles de dummies renegados de sus puestos de trabajo, o playas llenas de dummies de vacaciones indefinidas.


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